Un evento empieza en una idea, un presupuesto, un plano, un permiso, una prueba de sonido que nadie va a escuchar. Y termina mucho después de que se apagan las luces: cuando se desarma el último escenario y alguien dice "salió perfecto".
Durante años lo hicimos por separado, unos desde la producción y otros desde el predio. Hoy lo hacemos juntos. Un solo equipo, una sola responsabilidad.